"La gente recibe la mercadería (la literatura) y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda de otras falsificaciones, que también se inspiraron en falsificaciones".

(Roberto Arlt, Aguafuertes porteñas: 1998, 184)

 

 

UN CRIMEN CASI PERFECTO EN LA CASA DE LA SEÑORA STEVENS

 

La traducción al portugués de "El crimen casi perfecto" de Roberto Arlt, corresponde al traductor brasileño Sergio Faraco. El mencionado cuento policial más otros seis del mismo género, están publicados en el Brasil bajo el título Armadilha mortal.

Escogimos este cuento no para realizar un análisis pormenorizado, sino para apuntar algunos problemas observados en la práctica de la traducción. Para tal tarea tomamos la versión que Faraco hizo para L&PM editores, en 1997 y también contamos con la segunda edición en español de Roberto Arlt Cuentos Completos, fechada en octubre de 1996, recopilados por Ricardo Piglia y Omar Borré para Seix Barral.

"El crimen casi perfecto" apareció publicado por primera el 29 de mayo de 1940, en la revista Mundo Argentino. Con respecto al autor, podemos decir que trabajó como periodista y siempre estuvo acosado por la exigencia de la profesión, pues debía entregar diariamente su materia para ser publicada, por eso no se detenía mucho para rever sus textos. La escritura apurada es una de sus características. En el prólogo a Los lanzallamas, el mismo autor confirma esas apreciaciones:

"Cuando se tiene algo que decir se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el diablo están junto a uno dictándole inefables palabras." (Arlt, 1995: 7)

 

A diferencia de otros escritores, Arlt extrae su cultura literaria de las malas traducciones de su época. Es un ávido lector de traducciones: "y, en efecto, buena parte de léxico literaturizante de Arlt proviene de las traducciones españolas de Tor: de allí que utilice palabras como "jamelgo", "mozalbete" incorporándolas al desjerarquizado mundo de su lengua: una lengua hecha de retales, ..." dice Sonia Mattalia. Acusado de escribir mal, sus textos no se encuadraban en las normas de los manuales de estilo, pues, según los "detectives" literarios, dejaba de lado el buen tono literario. En sus autobiografías confiesa:

"Signos particulares: algunas faltas de ortografías." (...)

"Me he hecho solo. Mis valores intelectuales son relativos, porque no tuve tiempo para formarme. Tuve siempre que trabajar y en consecuencia soy un improvisado o advenedizo de la literatura" ( En Mirta Arlt y Omar Borré, 1984: 215 y 219)

 

"Pero sí dominaba la lengua y los problemas de millones de argentinos", dice Onetti en el prólogo al Juguete rabioso. Arlt no tuvo una formación académica, fue un autodidacto y sus lecturas, como ya fue apuntado, fueron las malas traducciones españolas que había en su época. A pesar de todas esas carencias, sus textos se abren camino y poco a poco están dejando de ser desconocidos.

Volviendo a nuestro tema central, Jorge Luis Borges decía que "el género policial es como un ajedrez dominado por leyes inevitables". En el molde de los cuentos policiales, "El crimen casi perfecto" sigue una secuencia elemental característica: la doméstica y el portero descubren el cadáver; el aparente suicidio de la señora Stevens, a primera vista es un caso resuelto. Luego aparece como un crimen enigmático, insoluble. Siguiendo su intuición y los indicios de un asesinato (faltaba el recipiente que contenía el veneno y los hermanos de la víctima eran tres bribones), el detective pone su imaginación en movimiento y centra toda su investigación en la posibilidad de un crimen por envenenamiento. Así como jugando una partida de ajedrez ante un rival muy astuto, el investigador llega al momento crucial. El misterio se descifra en la mesa de un bar, mientras el detective-narrador contempla derretirse el hielo en un vaso de whisky, una luz ilumina sus conjeturas. Confirmada su hipótesis el criminal es descubierto y se recompone el orden moral que fue amenazado por el bribón Pablo. Para rematar su trabajo, Arlt no se olvida de algunos trucos básicos dados con cierta ironía, en el "Manual del perfecto cuentista", por Horacio Quiroga: "Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recondita o contenida". El escritor argentino no escapa de ellas y termina su historia con la siguiente frase:

"Fue el asesino más ingenioso que conocí" (Arlt 1996: 547)

 

En el texto original el título del cuento es "El crimen casi perfecto". Sabemos que el artículo "el" hace una referencia precisa al significado del sustantivo, en este caso el crimen que sufrió la señora Stevens. La traducción casi literal de Sergio Faraco es "Um crime quase perfeito". Notamos en ella una variante, el traductor recurre al articulo "um". La anteposición del indefinido "um" vuelve impreciso el sustantivo crimen, y en este caso no indica de qué crimen se trata, así el crimen de la señora Stevens pasa a ser uno más entre otros .

Los nombres propios de los personajes, Juan, Esteban y Pablo, se mantienen en castellano, aunque el traductor podría haber optado por sus correspondientes en portugués: João, Estêvão y Paulo y de esa forma se reflejaría las características de la lengua para la cual la traducción fue hecha.

La cultura porteña aparece en algunos trechos del texto original, comprar un diario de la tarde es normal en la capital argentina. Hay varios periódicos que circulan a partir de las cinco de la tarde. Después que el camión repartidor deja los periódicos en los puestos de venta, los canillitas comienzan a pregonar: "La razón quinta, Crónica quinta, El popular quinta, etc." . Por eso es coherente que se utilice el artículo indeterminante "un" en el texto fuente, y que la víctima no tenga preferencia por ninguno, ya que pidió un diario de la tarde como se observa en el siguiente trecho:

"La última orden que recibió de la señora Stevens fue que le enviara por el portero un diario de la tarde." (Arlt, 1996: 543)

 

El traductor tiene en cuenta el diferente marco cultural. Sabe que el receptor brasileño no compra diarios a la tarde porque no son editados para circular en ese horario. Para resolver la situación Faraco adapta a la cultura final y a la mentalidad del lector el referido pasaje. Por eso la diferencia en la versión portuguesa, ya que prefiere el artículo determinante "o", como se ve a continuación:

"A última ordem que recebeu foi a de dizer ao porteiro que trouxesse o jornal da tarde." (Faraco, 1997: 76)

 

Las dos lenguas envueltas en la traducción, la lengua fuente (español) y la lengua meta (portugués) son próximas, se puede tener entonces una traducción muy próxima al texto fuente. Bajo esa condición sería correcto traducir departamento como apartamento, también hay otro elemento en el texto que sugiere la utilización de apartamento. La palabra portero aparece en cuatro oportunidades en el texto fuente. Portero es la persona encargada de cuidar la puerta o entrada de los edificios. Sergio Faraco, tal vez para evitar el aspecto negativo de la repetición, no utiliza el término equivalente. En portugués existe apartamento, el traductor lo tiene a su alcance, se podría valer de él y ahí se acabaría el problema, pero no él opta por otros términos, esa actitud hace que se cambie el local del crimen. En el texto original, el presunto crimen pasa en un edificio de departamentos, el cual, como es característico en la mayoría de ellos, tiene un portero, el mismo que le alcanzó un diario de la tarde a la Stevens y el que descubrió, junto con la sirvienta, el cadáver. En el texto de partida se utiliza seis veces el sustantivo masculino departamento, con su respectivo determinante. La opción que Faraco hace por otros vocablos torna su versión un poco contradictoria, pues una casa que tenga portero resulta un tanto extraño. Veamos esas diferencias en todos los pasajes que aparece departamento en el texto original y las opciones que hace Faraco:

"Esta mujer que dormía afuera del departamento, a las siete de la tarde se retiró a su casa."

"Essa mulher, que não dormia no emprego, às sete da tarde foi para casa"

 

"Tal era la primera hipótesis que se desprendía del conjunto de cosas ordenadas pacíficamente en el interior del departamento; ..."

"Tal foi a primeira hipótese, construída a partir de um conjunto de coisas pacificamente ordenadas no interior da residência. ..."

 

"Por más que nosotros revisamos el departamento, no fue posible descubrir la caja, el sobre o el frasco que contuvo el tóxico."

"por mais que revistássemos a casa, não encontramos a caixa, o envelope ou o frasco do tóxico."

 

"¿y si alguien había entrado en el departamento de la viuda rompiendo un vidrio de la ventana, y colocando otro después que volcó el veneno en el vaso?"

"... o assassino arrancara um vidro da janela para entrar na casa, e após deitar veneno ao copo recolocara o vidro no lugar."

 

"Salí decepcionado del departamento. Mi conjetura era absolutamente disparatada: ..."

"Sai da residência da senhora Stevens decepcionado."

 

"Una hora después nos encontrábamos en el departamento de la suicida, ...."

"Uma hora depois nos encontrávamos na residência da senhora Stevens: ..."

 

Sergio Faraco para traducir departamento tiene preferencia por el vocablo residência, ya que lo emplea tres veces, en segundo lugar está la palabra casa, la utiliza dos veces y en la primera sentencia seleccionada no hay una equivalencia en el plano léxico, pero sí consigue una buena equivalencia textual. Una salida airosa hubiera sido hacer la siguiente versión para la segunda sentencia: "Tal foi a primeira hipótese, construída a partir de um conjunto de coisas pacificamente ordenadas no interior do apartamento. (...)" . Y posteriormente, sí utilizar vocablos sinónimos para evitar la repetición.

En la traducción ocurre siempre inevitablemente alguna pérdida de algún tipo de información. Sin embargo, resulta notable que Faraco omita una pasaje importante del texto fuente (el décimo párrafo completo), ya que en él se caracteriza a la sirvienta, una de las sospechosas del crimen. "Ninguna reducción ... puede ser transparente, insignificante, inocente" dice Gérard Genette (316). Transcribimos a continuación la referida omisión:

"La criada de la muerta era una mujer casi estúpida, y utilizada por aquélla en las labores groseras de la casa. Ahora estaba prácticamente aterrorizada al verse engranada en un proceso judicial." (Arlt 1996: 545)

 

Y en otros trechos, como el que sigue, prescinde de algunas palabras (la propietaria, algunos), o hace adaptaciones buscando una mayor fluidez en la narración. La omisión es una estrategia que requiere cuidado, pues el traductor debe saber lo qué omitir. No obstante, ese peligro y lo apuntado en el párrafo anterior, el traductor lo hace con cierto equilibrio:

 

"(...) la propietaria revisó las adiciones en las libretas donde llevaba anotadas las entradas y salidas de su contabilidad doméstica, porque las libretas se encontraban sobre la mesa del comedor con algunos gastos del día subrayados; " (Arlt, 1996: 543)

 

"Revisou os últimos lançamentos da contabilidade doméstica, pois a livreta estava na mesa da copa, com gastos do dia sublinhados." (Faraco, 1997: 76)

 

Como consecuencia de las omisiones y adaptaciones apuntadas, se percibe a simple vista que el texto final de Faraco queda más apretado. El recuento de palabras confirma la suposición, el texto fuente consta de 1711, en cuanto el texto final tiene 1342. Faraco ahorra 369 palabras, la diferencia no sólo se debe a la omisión del párrafo décimo del original, sino también a la economía que hace de algunas palabras que cree redundantes o que pueden alargar en demasía las sentencias en portugués. Para llegar a esa economía, el traductor brasileño recurre al procedimiento de condensación, pues dice con menos palabras, lo que en la lengua fuente fue dicho con un número mayor. En este otro trecho, a continuación, escogido como ejemplo, comprobamos como Faraco desdeña algunas palabras, se vale de cuarenta palabras para decir lo que Arlt dijo con cincuenta y cuatro.

"Tal era la situación técnica del caso, cuando yo fui designado por mis superiores para continuar ocupándome de él. En cuanto a los informes de nuestro gabinete de análisis, no cabía dudar. Únicamente en el vaso, donde la señora Stevens había bebido, se encontraba veneno. El agua y el whisky de las botellas eran completamente inofensivos." (Arlt: 1996: 544)

"Essa era a situação quando fui designado por meus superiores para continuar a investigação. A informação de nosso laboratório era categórica: havia veneno no copo que a senhora Stevens usara, mas a água e o uísque da garrafa eram inofensivos." (Faraco 1997: 77)

 

Ese procedimiento técnico puede ser encontrado a lo largo de todo el texto final, no obstante, en nada compromete la claridad y calidad del texto final. Aprovechamos la cita anterior para subrayar un pequeño retaceo de información en la traducción, en el texto original las botellas en "plural" contienen el agua y el whisky en cuanto en el texto final sólamente el whisky está en la "garrafa", de tal modo, el lector se queda sin saber en que recipiente se encuentra el agua que la señora Stevens agregó a su bebida, ya que el traductor optó por el singular (da garrafa ) discordando con el plural (de las botellas).

También destacamos que algunas opciones en la elección del vocabulario traen discrepancias con respecto al texto de partida. En el original, el investigador tratando de dilucidar el crimen conjetura que alguien rompió un vidrio para entrar y posteriormente colocó otro, mientras que en el texto de Faraco, el narrador imagina que el asesino arrancó un vidrio para entrar en la habitación de la Stevens para luego recolocar el mismo vidrio. Creo que romper no es una palabra que implique mayores problemas, sin embargo el traductor opta por arrancar. A continuación contrastamos este trecho en donde es posible constatar la diferencia:

"(...) a las tres de la tarde abandonaba yo la habitación en que quedaba detenida la sirvienta, con una idea brincando en el magín: ¿y si alguien había entrado en el departamento de la viuda rompiendo un vidrio de la ventana, y colocando otro después que volcó el veneno en el vaso?" (Arlt, 1996: 545)

 

"(...) Às tres da tarde, eu deixava o quarto em que estava detida a empregada, em sua própria casa, com uma idéia na cabeça: o assassino arrancara um vidro da janela para entrar na casa, e após deitar veneno ao copo recolocara o vidro no lugar." (Faraco, 1997: 79)

 

En ese mismo trecho observamos que el traductor emplea una figura retórica, la prosopopeya, "deitar veneno ao copo" en lugar de "colocar, pôr", o "botar". El término "deitar" parece extraño, no combina muy bien en ese contexto. Creemos que el traductor no fue feliz en su elección, pues el lector se distrae, piensa por un instante ¿qué será que quiso decir utilizando ese término? o sea que lo saca por unos segundos de la narración.

A pesar de los problemas apuntados, en "Un crimen casi perfecto", de manera general el tradutor, consigue aproximarse bastante de la versión original. En favor del traductor, se puede utilizar algunas palabras de Jorge Luis Borges: "todos los textos son proyectos, y no textos definitivos" y como tal el texto final de Sergio Faraco, es sólo un borrador que puede ser mejorado en el futuro. Además, debemos pensar que gracias a los traductores y en este caso a la traducción de Faraco, lectores brasileños pueden hoy disfrutar de Armadilha Mortal.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

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